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2 feb 2012

Aprender A Perder

“He visto llorar y de muy diversas formas. He visto llorar y no hacen falta lágrimas que lo demuestren. ¡Qué forma de padecer! Cada lágrima que se derramaba era desechar un poco ese sufrimiento. Y es que hay algo común a todos los mortales: Perder.”

…Perdiste, y comenzaste a aprender. Una de las cosas que más cuesta en esta vida es aprender a perder. Perder jode y duele, mucho, porque ataca el ego, porque ataca el orgullo. Porque perder no gusta, porque perder da miedo, porque perder, a veces, te hace ser la última mierda de este mundo.

Pero, ¿Qué significa aprender a perder? Aprender a perder es volver, volver arriesgar aunque salga mal, aprender a perder es vencer al miedo, aprender a perder es lanzarse al vacío. Todo ello de nuevo, todo ello “otra vez”. Vale, si, es ser osado y descabellado intentar aquello aunque sepas que vas a morir en el intento,  y no joda al decir que el cementerio está lleno de valientes, porque permítame responderle que el Olimpo también.

En esta vida, no queda más remedio que ser positivos y que de cada partida perdida se aprende, se mejora, porque puta la vida, gustosa y vacía, que nos demuestra a base de metáforas  que cuanto más fuerte es la caída más se aprende. Y si duele, te recuperas y punto. No hay más. Otra vez, vuelta a empezar. Y si tropieza dos veces en la misma piedra, también es perder, pero también es intentarlo y querer superarse, eso sí, sin caer en la terquedad. Y ojo al error de pensar que nunca se puede ganar porque es tan necio como pensar que nunca se puede perder.

En definitiva, perder hace al ser más humano y al humano más ser, más apreciar lo que se tiene y menos lo que se añora (lo que no ganaste o dejaste de ganar). Perder esa una medicina gratuita y justiciera que no entiende de poder ni de dinero ni hostias. Porque en todas las batallas hay un ganador y un perdedor. Y si usted es el vencido, sea señorial, elévese, lámase la heridas, agradezca la batalla y reconozca la superioridad.

Por último, los perdedores de hoy son los ganadores del mañana y los ganadores de hoy son los perdedores del mañana. Porque realmente habrás perdido si no te levantaste y lo volviste a intentar. Porque aprender a perder es el primer paso para ganar, porque saber perder es de ganadores.

27 oct 2011

Elogio Al Perder

“Somos tan desdichados que no podemos encontrar placer en algo sino con la condición de enfadarnos si no tiene éxito”. Un pensamiento de Blaise Pascal.

Ganar y Perder
Son dos caras de la misma moneda. Es la jodida diferencia. El perder hace a la persona más débil, la victoria más fuerte. Cuánta razón la de Kipling al decir que ambos son impostores, que a los dos hay que recibirlos como tal y que son efímeros. En ganar consiste el juego pero ¿perder?.

¡Qué escriban la historia aquellos que pierden!
No habrá héroes, habrá fracasados. No habrá grandes gestas, habrá sabiduría. Porque ganar es probable, pero, perder es seguro. El perder es algo que va en el ADN del ser humano. Se puede perder en tantas cosas, se pueden perder a tantas cosas/personas. Se pierde en el amor, en el trabajo… Se pierde en aquello en lo que se juega, y no me juzguen ahora que les digo que la vida es un juego. Juguemos pues.

¿Qué es perder?
Perder es besar el suelo, es darse de bruces con la realidad y es el mejor remedio para estabilizar los niveles de ego, bajar la mirada del hombro hasta situarla cara a cara (como hay que ir, como debe de ser). ¡Ah! El perder hará ver las cosas como son y valorar lo que se tiene/lo que se perdió. Y siempre mejor antes de tiempo porque sino ya se encargará él, si, el tiempo, ya saben.

¿Y ahora qué?
Se ha perdido, estás perdido. Toca levantarse, ponerse recto, curarse las heridas, y volver a empezar. Pero, volver a empezar con una diferencia: la experiencia de la derrota. Aparecen cientos de preguntas, donde la clave está en acertar con la respuesta porque si usted no se cuestiona todo, será más difícil.

¿Qué ha pasado?, ¿Por qué?, ¿Por qué a mí?, ¿Qué he hecho mal?

Preguntas
Jodida Ley de Murphy que dice que “la tostada siempre se cae del lado de la mantequilla”. Esta cuestión fue preguntada por un judío a un rabino. Después de meditar unos instantes, éste último le contestó “Hijo mío, ¿estás seguro de que untas la mantequilla del lado correcto?”. Existe la miopía de vida, porque el error se ha de mirar de todos los lados (los que se puedan y los que usted pueda/quiera ver) y luego los factores/personas del exterior. Pero, primero, usted y luego lo demás/los demás. Créame, esta es la única forma de poder avanzar al siguiente nivel.

Aprendizaje
Del ostión, mejor sin verlo ni esperarlo. Al menos, lector, le dejo, si quiere, que usted lo haya intuido. Que benévola la vida que no solo te da una segunda oportunidad sino que además te da una lección, o sea, que aprendes. Porque si, ya hay que ser rematadamente inútil (inútil sin vuelta) para no aprovechar la enseñanza que le brinda. Una cosa le digo y no me pida consejo, esa segunda oportunidad será mejor si el aprendizaje va dentro de su bagaje. Pero ya, i’ve said too much…