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9 jun 2011

Pretty Woman

Es récord de audiencia, hace llorar y sentir a la más feminista, una puta, un apuesto caballero, amor y demás. Hoy, exiliado pariente, fíjese bien, se despedaza la película Pretty Woman.

Sinopsis Pretty Woman
“Un apuesto y rico hombre de negocios (Richard Gere) contrata a una prostituta (Julia Robert) durante un viaje a Los Ángeles. Tras pasar con ella la primera noche, le ofrecerá dinero para que pase con él toda la semana y le acompañe a diversos actos sociales” ¡y se enamoran!. Verdaderamente la película no deja de ser la historia de una puta que se encuentra con un putero con dinero, así que no me jodan. Si, es una película pero, si, algunas se lo creen.

Cuestión de creer
Creer que va venir un hombre, su príncipe azul, a poder ser guapo y con dinero, con el único objetivo de rescatarlas de este maldito mundo para convertirlas en princesas. A partir de ese ahí, todo cobrará sentido, no sabiendo aún, en qué momento dejo de tenerlo y en qué momento empezó a tener esa necesidad.

Cuestión de necesitar
La necesidad de que toda mujer, espero que solo algunas, necesitan un hombre que les venga y le dé esa razón para vivir, significado a su jodida vida, que las domestiquen para ser una mujer mejor, y las libere de todos los males. Peor aún, que las haga sentir como a la protagonista.

Cuestión de sentir
Sentir que son mujeres porque ellas mismas no se bastan. No lo olviden, esta película no les hace sentir a ustedes más mujeres, ni mucho menos, les hace parecer verdaderas prostitutas. Prostitutas no de las de saldo y esquina (Sabina dixit) que aún conservan su dignidad, sino prostitutas de sentimientos y sexo, prostitutas que dependen en cualquiera de los sentidos situaciones de aquel putero galán.

Consecuencias Neuromentales
Cuánto daño han hecho las películas de galanes, los cuentos de princesas de Disney, los apuestos protagonistas tipo Hugh Grant, las series como Mujeres Desesperadas o Sexo en Nueva York, o la nueva oleada de películas con su nueva moral. ¿Por qué? (Mourinho dixit) Porque todo esto ha calado en una serie de mujeres (sobre todo treintañeras) que son jodidas neuróticas con un cacao mental, desesperadas por encontrar ese galán putero o príncipe azul que las rescate, las domestique y las haga sentir como sus “putitas” para pasar a depende de él.

¿La realidad? Conclusión, No Gracias
Ni ellos son apuestos galanes aunque intenten imitarlos, ni “chulo putas” con cierto ego, ni ogros simpáticos y bonachones, no. Ni ellas son princesas aunque quieran serlo, ni putas aunque se empeñen en parecerlo. Como siempre, Aristóteles tiene la razón...