Porque todos hemos sido alguna vez un poquito putas y un poquito cabrones –para ambos sexos igual– y porque quizás también lo han sido con nosotros. Lo único reseñable y lo que marca la diferencia en esos momentos es la palabra, o sea, la honestidad. Y es precisamente ahí donde se demuestra quien es hombre, quien es mujer. Hoy, como en una nube de tags, relaciones, amor-odio, traición y cuernos. Esto más que un post parece un culebrón, ¡dale!.
Te dejó, puede que te hiciera la técnica de Tarzán, fuiste el último en enterarte y te quedaste como el borracho que baila solo en la pista de baile, o sea, solitario, ridículo y haciendo el jilipollas. ¡Zas!. Pasando el mal trago y poseído de rabia y un brillantez mental inaudita pronuncias la frase –todavía entre lágrimas y lamentos– “todos los tíos son unos cabrones” o un “todas las tías son unas putas”, trago al cubata y vuelta a empezar. Pues eso…
Lo que se esconde tras esta frase es rencor con una mezcla de decepción e impotencia, y rabia, mucha rabia. Todo hay que decirlo, esa frase es una frase cobarde, muy cobarde, y que deja en mal lugar a la persona que lo ha dicho. Es una jodida frase de perdedor/a. Es una frase que irradia dolor en cada vocal. Es una frase que se dice para creerse superior cuando en realidad es todo lo contrario. Esconden resignación, miedo, cobardía y rencor porque han sido dejados o porque le han hecho una putada, pero eso sí, volverían con su anterior pareja sin dudarlo. ¡Viva la personalidad!, calzonazos aparte solo decir que…
Decir que no hay fórmulas, ni fiestas, y las reuniones con los amigos/as apenas sirve de pañuelo. Incluso en esas circunstancias no hay ganas de clavos, esos que son imprescindibles para quitarte de la mente al otro/a y para que no termine de morir tu bajo ego o vida. No hay más, porque lo único que hace falta es tiempo. Y es precisamente en esas situaciones, tanto si dejas como si eres el dejado, donde se demuestran dos cosas importantes: si hay clase y señorío, y si él o ella merecen la pena.
“Aquí un puto, aquí un cabrón”
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12 ene 2012
7 jul 2011
Síndrome Rivera
Por anticipado, que quede claro, cualquier adjetivo (no la recomendación) dedicado a la mujer del Síndrome Obregón también es aplicable al hombre del Síndrome Rivera. Pero las cosas cambian, hombres y mujeres NO somos iguales, ni físicamente, ni mental, ni conductualmente, ni tienen la misma forma de abordar la vida. Así que mismo patrón pero distinto contenido.
Qué son y cómo son
Este tipo de hombres son ineptos sentimentales e incluso como hombres a nivel general. No pueden vivir sin pareja y muchos menos sin mujeres, cosa que no es malo pero hasta cierto punto. Son ineptos sentimentales por no tener estabilidad emocional ellos solos, porque si no son capaces de estar bien solos como va poder estar bien acompañados, es una jodida huida hacia delante, y peor de todo, son dependientes. Ni de hablar tiene de aquellos hombres, a los cuales quieren a las mujeres para que les hagan las tareas domésticas y demás lindezas. Esos descartados, no dan el perfil de hombre.
Razón
Clarísima falta de cariño maternal pasado o presente, baja vida social acompañado del disfrute de la vida hogareña y ordenada, ausencia de algún hobbie diario o semanal, y quizás algún problema neurótico-mental, o simplemente, no tiene amigos. ¡Ni el peor Ted Mosby está tan loco como el susodicho por el compromiso y por tener novia!
La nueva novia
…y otra, y otra, y otra. Ahí está él, ahora sí, ahora si está seguro de sí mismo, ella no deja de ser la princesa de turno que cuando se le agote el tiempo será sustituida por otra, y otra, y otra. Aquí reside uno de los problemas, si ella estará engañada o no, mejor, si le habrá contado toda la verdad o será una excusa para… Volveremos a la misma tónica, nunca mejor dicho, estocada y que pase la siguiente.
¿Qué opinan sus amigos?
Depende de la cantidad de novias que haya engarzado o vaya hilando. Si son muchas, lo considerarán un ligón y será objeto de admiración. Lo siento, son las connotaciones machistas que aún perviven en la sociedad. Si son pocas, no es un ligón aunque se lo digan. Cualquiera de las formas, la palabra ligón si se lo dicen es con cierta sorna.
Conclusión
¿Hombres que engarzan novias? No, Gracias. ¡Espabile! Disfrute de la soltería y tenga un poco de amor propio para poder comenzar bien de una vez por todas. Analicen, comparen y saquen sus propias conclusiones, las mías se publicarán el Martes 12 de Julio.
9 jun 2011
Pretty Woman
Es récord de audiencia, hace llorar y sentir a la más feminista, una puta, un apuesto caballero, amor y demás. Hoy, exiliado pariente, fíjese bien, se despedaza la película Pretty Woman.
Sinopsis Pretty Woman
“Un apuesto y rico hombre de negocios (Richard Gere) contrata a una prostituta (Julia Robert) durante un viaje a Los Ángeles. Tras pasar con ella la primera noche, le ofrecerá dinero para que pase con él toda la semana y le acompañe a diversos actos sociales” ¡y se enamoran!. Verdaderamente la película no deja de ser la historia de una puta que se encuentra con un putero con dinero, así que no me jodan. Si, es una película pero, si, algunas se lo creen.
Cuestión de creer
Creer que va venir un hombre, su príncipe azul, a poder ser guapo y con dinero, con el único objetivo de rescatarlas de este maldito mundo para convertirlas en princesas. A partir de ese ahí, todo cobrará sentido, no sabiendo aún, en qué momento dejo de tenerlo y en qué momento empezó a tener esa necesidad.
Cuestión de necesitar
La necesidad de que toda mujer, espero que solo algunas, necesitan un hombre que les venga y le dé esa razón para vivir, significado a su jodida vida, que las domestiquen para ser una mujer mejor, y las libere de todos los males. Peor aún, que las haga sentir como a la protagonista.
Cuestión de sentir
Sentir que son mujeres porque ellas mismas no se bastan. No lo olviden, esta película no les hace sentir a ustedes más mujeres, ni mucho menos, les hace parecer verdaderas prostitutas. Prostitutas no de las de saldo y esquina (Sabina dixit) que aún conservan su dignidad, sino prostitutas de sentimientos y sexo, prostitutas que dependen en cualquiera de los sentidos situaciones de aquel putero galán.
Consecuencias Neuromentales
Cuánto daño han hecho las películas de galanes, los cuentos de princesas de Disney, los apuestos protagonistas tipo Hugh Grant, las series como Mujeres Desesperadas o Sexo en Nueva York, o la nueva oleada de películas con su nueva moral. ¿Por qué? (Mourinho dixit) Porque todo esto ha calado en una serie de mujeres (sobre todo treintañeras) que son jodidas neuróticas con un cacao mental, desesperadas por encontrar ese galán putero o príncipe azul que las rescate, las domestique y las haga sentir como sus “putitas” para pasar a depende de él.
¿La realidad? Conclusión, No Gracias
Ni ellos son apuestos galanes aunque intenten imitarlos, ni “chulo putas” con cierto ego, ni ogros simpáticos y bonachones, no. Ni ellas son princesas aunque quieran serlo, ni putas aunque se empeñen en parecerlo. Como siempre, Aristóteles tiene la razón...
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