Post de verano que va a repartir “cuernos y calentones” como la persona que sufre los ataques de dignidad. Así que cambiamos la frase y la adaptamos “querer y no deber” porque por poder… y más en verano. Matizo una cosa los ataques de dignidad le puede dar tanto a hombres como a mujeres, aunque principalmente son las segundas a las que más sucede puesto que tienen más escrúpulos y conciencia que los primeros. Porque los hombres ¡te-li-ta!.
¿Qué es el ataque de dignidad?
Para un ataque de dignidad hace falta un triangulo amoroso: una pareja y una tercera persona. Siempre se da entre un integrante de la pareja y una tercera persona. En el ataque de dignidad hay seducción, tonteo, mucho tonteo, algún beso, besos y quién sabe, quizás algo más pero siempre sin llegar a mayores. Puede que se dé solo en una noche, en varias semanas, o en meses, incluso esporádicamente (cada noche de fiesta). Se dan miles de situaciones calientes e irresistibles pero una vez que se va a…. La persona que tiene pareja le sale el orgullo y se vuelven dignas/os en un ataque de raciocinio. El ángel vence al diablo.
Pongamos un ejemplo (Repito, puede suceder en hombres y en mujeres)
Maite ama a su novio, Darío, pero tontea con Arturo a través de mensajes o whatsapp subiditos de tono, de propuestas indecentes, de tuentis/badoo, de llamadas a escondidas y demás. Todo hasta el día que se encuentren.
¡Uf! Arturo y Maite, en una discoteca con alcohol de por medio. Hablan, flirtean, tontean, con cara de no te digo nada pero todo digo y te follo todo, te toco el brazo, te busco con la mirada para devolverte una sonrisa picarona, de un ¡ay, no me digas eso! Todo se va calentando, pero… (Todo esto proceso de repetir tanto como se quiera, no sé si me entienden).
…Pero
Una vez metidos en faena, el ataque de dignidad. O sea, toda la noche, incluso días, calentando al personal y de buenas a primeras cuando la cosa se pone seria va usted y se acuerda de su pareja. “No, no puedo, tengo novio”. Usted por la razón que sea, en ese momento se vuelve una señora o un señor y dice que no, que no puede ser, y matiza “yo no hago estas cosas”.
Lo que no puede ser es que usted esté flirteando, tonteando, calentando, besando y algo más, y después querer ser un hombre o mujer de bien. No se puede pasar de ser un zorrón en todos los niveles a señor/señora, porque no, porque ya se has delatado.
Resultado
- El tercero es cuestión termina calentón, con un casi, que es como nada, y con un poco de autoestima. Si está enamorado/a de la persona de la dignidad es poco recomendable.
- La otra parte de la pareja. El/La que menos se entera o el último en saberlo. Esta persona confía en su pareja y es feliz, cuando realmente es un cornudo.
- La persona a la que le da el ataque de dignidad termina con un calentón pero con el ego subido. Este ataque dignidad o cuernos a medias denota que no quiere a su pareja por mucho que se niegue. Porque con el ataque de dignidad lo único que hace es daño, y lo único que espera es que llegue alguien mejor para cambiarlo por su actual pareja, lo que se conoce como la técnica de Tarzán. Este tipo de personas son poco recomendable puesto que si lo han hecho una vez, repetirán. No tienen solución. A estas personas se les conoce como calientapollas o mojabragas.